Pese a su talla, este gigante es un bonachón, ahora está muy delgadito a causa del abandono, pero en cuanto se recupere volverá a ser el bellezón que debió ser. Parece no llevarse bien con todos los campañeros, y estamos seguros que lo ha pasado verdaderamente mal. A su llegada demostraba miedo o tímidez, pero lo va perdiendo, se pone muy contento cuando le hablas, y despues de una caricia busca otra y otra... y otra. Enamora con solo su mirada, pero mucho mas cuando busca tu mano para recibir una caricia, te saca la sonrisa aunque no quieras, y le encanta jugar.
Ya esta muy recuperado de la desnutrición con la que llegó, y cada día esta mas guapo.